viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 30: ¡Que el ritmo no pare!


Los días siguen volando en el calendario. Parece mentira pero ya casi han pasado dos meses desde que E&E aterrizaron en NYC. También han pasado varios días sin escribir nada en el blog ya que no han parado ni un minuto.

El jueves por la mañana cada uno volvió a sus tareas, uno a grabar por las calles de Brooklyn y otra a clases y a escribir sin parar. El sábado, Elisabet tiene que entregar el guión definitivo, con sus 80 páginas y aún le queda trabajo por hacer. Además tiene clase desde la mañana hasta las 8 pm, por lo que va a ser un día duro. Ethan por su parte vuelve a casa después de patearse las calles. Se ducha y se prepara para ir a un evento llamado IntoSpain. Ya estuvieron en una fiesta parecida, donde les clavaron 18 dólares por dos copas de vino. Esta vez van a repetir pero con la lección aprendida.

En teoría la fiesta iba a ser en la terraza de un hotel lo cual tenía su gracia, pero 'desgraciadamente' está lloviendo así que nada de terracita. Cuando va caminando por la calle, Ethan se encuentra con algunas amigas de las que han ido haciendo por aquí. Elisabet sale más tarde de clase, aunque no sabe si va a ir finalmente a la fiesta porque está cansada y al día siguiente tiene que madrugar otra vez.

El sitio en cuestión está "hasta las orejas". Casi no se puede ni respirar. Mr. E entra, se encuentra con otros amigos que se están llendo por el agobio y se va con ellos a tomar algo a otro bar cercano, mucho más tranquilo. Se divierte durante una hora y pico, cuando alguno de sus compañeros dice que tiene que volver al sito de la otra fiesta porque se ha dejado algo (o a alguien). Vuelven de nuevo al hotel y aunque no han abierto la terraza, el sitio está mucho más despejado.

En el camino se vuelve a encontrar por tercera vez con el actor Maxi Iglesias. Definitivamente, a la tercera va la vencida. Si no se saca una foto con él nadie se va a creer que estén frecuentando los mismos sitios. Ethan le saluda, se hacen la foto, hablan un rato de algunos conocidos en común y se despiden. Luego resulta que dentro de la propia fiesta tienen amigos y conocidos que también se conocen entre sí. Nueva York es muy grande, pero los españoles, ya se sabe: "Dios los cría...". Por cierto, un chico muy majo, este Maxi Iglesias. Está aquí estudiando inglés.

Ethan está cansado y además Elisabet está sola en casa. Camina un buen rato bajo la neblina neoyorkina hasta que coge el metro y se va a casa. Elisabet está escribiendo. Ya es hora de dormir, mañana más.

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El viernes toca otra vez clase. Ya va quedando menos. De hecho ¡ya no queda casi nada! Ethan va a hacer ejercicio y después a grabar un poco más para el corto. El plan para hoy viernes es ir a una fiesta que van a dar unos amigos suyos. Es una fiesta para recaudar fondos para el proyecto Zoetropya en el que Ethan participó. Et&E se encuentran en un bar del Lower East Side y pasan un buen rato con la gente del rodaje más varios amigos que se van sumando: Griegos, Eslovacos, Palestinos, Españoles, Italianos... Una gran mezcolanza.

Cuando el hambre aprieta salen del bar y se van a comer unas "mini hamburguesas" a un local cercano. Son un poco caras para ser minis, pero están deliciosas. Lo pasan muy bien y vuelven a casa relativamente rápido ya que al día siguiente tienen que madrugrar mucho.

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Hoy es el último día de clase para Elisabet. Se acaba su curso. Después de dos meses de clase ha conseguido terminar su primer largo que todavía no tiene título. Ha sabido lo que es vivir como una guionista (dedicándose a escribir solamente) y en el camino ha conocido al algunos nuevos amigos y amigas que conservará en el futuro. Hoy también le toca presentar a sus compañeros su película para que entre ellos y el profesor le den su opinión y algunas ideas para mejorarla. Un gran día.

Por su parte Ethan va a participar en un curso de Grabación con Cámaras DSLR. Así que van a estar todo el día ocupados. El curso de Ethan va muy bien, aunque tiene mucha carga teórica. En la clase, conoce a un director de cine francés, llamado Frederic que acaba de rodar un documental sobre refugiados de guerra.

Cuando acaba la jornada, Ethan vuelve a casa a ducharse y se marcha de nuevo al centro para encontrarse con Elisabet y sus compañeros que van a ir a tomar algo para despedir el curso. También va el profesor de Elisabet que no para de hablar en toda la noche. Dice que su novia salió con George Clooney antes que con él. Guau. El sitio no está mal, pero es bastante caro. Cuando terminan se despiden y cada uno a su casa. Al día siguiente Elisabet irá a la iglesia, pero Ethan tiene curso otra vez.


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Más madrugones... ¡Vaya racha! Hoy en la clase de cámara se dedicarán a estudiar las distintas posibilidades que hay para realizar movimientos sutiles. Hasta montan una grúa con motor. La verdad es que es mucho más divertido que la clase de ayer, aunque igual de interesante. En el curso sortean varios productos entre los que hay una lente de 700 dólares. Desafortunadamente, la suerte no sonríe a Mr E. No le toca nada.

Esa tarde van a ir a comer a Central Park con algunos de los compañeros de Elisabet que ya se van marchando a sus respectivos países. Aunque el pronóstico del tiempo es lluvia, la tarde es soleada. Otros amigos se van sumando a la pandilla y pasan la tarde vagueando por el parque. Cuando están aburridos y empieza a pegar el frío deciden ir a Harlem a cenar a la casa de E&E. No es fácil llevar a la gente hasta esas tierras... a algunos les parece que está muy lejos. Pero todos los que llegan se sorprenden por el barrio y por la casa ya que a todos les gusta mucho.

Y para cenar... Jesus Tacos one more time. Mañana lunes vienen Diego y Sonia, unos amigos de Madrid, para visitarlos. Así que esta semana será un no parar de visitar monumentos, calles... En definitiva hacer un poco de turistas en NYC. Por ahora no han hecho mucho turismo de este tipo, así que tienen ganas. Y también tienen ganas de ver a sus "viejos amigos" y compartir con ellos lo que están viviendo por Nueva York. Pero esto les va a alejar del blog por un tiempo ¡Hasta pronto!

viernes, 27 de abril de 2012

Capítulo 29: ¡Trabajo duro!



Un nuevo lunes. Día para escribir un poco más, hacer ejercicio... Las típicas cosas que se hacen un lunes en NYC. Poco más tarde, Elisabet se va a clase. Ethan se va a Brooklyn a hacer algunas fotos para un proyecto en el que está colaborando. Una buena tarde de pateo bajo unas nubes amenazadoras. Cuando Elisabet sale de clase se encuentran y vuelven a Harlem. Hoy toca hacer la compra así que le piden el carrito de las compras a sus vecinos de arriba y se plantan en el Path Market con la idea de ser rápidos y eficientes.

En uno de los pasillos, un viejo montado en una moto-silladeruedas casi atropella a Ethan. Iba lanzado y sin luces de posición. Menos mal que Ethan está ágil y mediante un quiebro o recorte torero, esquiva al viejo motorizado. Pagan, llevan las compras a casa, hacen la cena y poco más. Un lunes típico.

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El martes les empuja de la cama muy temprano. Han quedado con Lottie, una de las compañeras de Elisabet con la que más migas ha hecho, para desayunar. La madre de Lottie vino desde Inglaterra para pasar unos días con su hija y tenía varios vales para desayunar gratis en un hotel. Como no los gastó todos, se los dio a su hija para que llevara a desayunar a sus amigos. Y aquí están un martes a las 9.30 de la mañana en pleno Soho. 

Se trata de un hotel bastante lujoso en uno de los barrios más chic de la ciudad. E&E piensan que quizá no van vestidos para la ocasión, pero qué iban a saber ellos. Al entrar, un señor de esmoquin les acompaña a su mesa. Les traen la carta para que elijan algo, pero los vales que ellos tienen sólo son para un tipo de desayuno continental, con un par de bollos, zumo y una bebida. Elisabet pide un cafe latte. La camarera le dice que esa bebida no está incluida en esos vales pero que no hay problema porque se lo puede cargar a su habitación... "Eh, no... no. Déjalo. Un café normal, entonces". La otra opción era decir un número de habitación al azar, pero tampoco es plan.

Al terminar el delicioso desayuno Ethan se despide de las dos chicas que se quedan escribiendo sus respectivas películas. Esta es la última semana de curso y tienen que entregar el guión completo, así que tienen bastante curro. Ethan por su parte está inmerso en la grabación de varios planos que le han pedido para un corto. Esta vez le toca hacer de cámara y fotógrafo. Se trata de un corto llamado ONIRIC (www.oniric-the-movie.com) que se grabó en Madrid pero está ambientado en Brookyln, así que tiene que rodar varios planos exteriores del puente y otras zonas. Es divertido, pero hay que caminar mucho. Ya se ha recorrido el puente varias veces buscando el mejor punto de vista. Además, necesita que sea un día nublado y hoy es un día nublado y soleado a ratos, lo que complica todo bastante.

Unas horas más tarde, Ethan llama a su mujer para ver dónde está. Siguen en el hotel escribiendo pero van a ir a comer un sandwich en algún parque o lugar al aire libre. Mr E se suma a las dos chicas, compran un bocadillo de Subway y pasan el rato comiendo y hablando de sus vidas. Las chicas tienen que ir a clase. Se despiden y separan sus caminos. Ethan se va a casa a descargar lo que ha grabado en el ordenador y a ver el partido del Barcelona contra el Chelsea por internet. El Chelsea juega al antifútbol y el Barça se queda fuera con un pobre Messi señalado. Ethan no se alegra pero tampoco le preocupa demasiado.

Tras el partido toca preparase para ir a clase. Hoy tiene que hacer la escena de "No es país para viejos". Se ha preparado mucho más después de su lapsus con el texto en la última clase. Sale corriendo porque llega tarde y efectivamente aparece en clase 5 minutos después de la hora indicada. Según entra, el profesor está colocando la cámara y sus compañeros se están acomodando. Su partenaire le pregunta si quiere salir el primero, así que casi sin poder respirar salen y hacen su escena. Lo hacen bastante bien. Nada espectacular, tampoco. El resto de la clase es un poco aburrida porque tiene que esperar a que todos hagan sus escenas para verlas en la cámara y comentarlas rápidamente. En las dos siguientes semanas van a trabajar sobre las audiciones y los castings, por lo que no tienen que preparar nada en casa. A ver qué tal.

Cuando sale se va a casa. Elisabet ha llegado un rato antes y tiene la cena preparada. Empiezan a ver la película de "Amadeus" porque Ethan no la ha visto, pero no se carga bien, así que acaban yéndose a la cama, puesto que hoy han madrugado y al día siguiente también toca madrugar.

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Con las sábanas aún pegadas y los párpados pesados, los protagonistas de esta aventura preparan un desayuno rápido y se encaminan al midtown. Hoy van a ir a las Organización de las Naciones Unidas para dejar su currículum. Han conocido a mucha gente que está trabajando en la ONU y les han animado a hacerlo y ver qué pasa. No es tan sencillo como parece. Primero tienen que registrarse por internet añadiendo todos sus datos personales, estudios, experiencia laboral, etc. Luego tienen que imprimir ese currículum y llevarlo a la ONU. Sólo atienden los miércoles de 10 a 12, de ahí el madrugón.

Cuando llegan, pasan el control de seguridad y suben a un edificio (no es el edificio principal de la foto, sino uno enfrente). Suben a la segunda planta donde ya hay varias personas esperando, entregan sus papeles y se enteran de que les van a hacer un pequeño test. No tenían ni idea. Les habían avisado de que ese día entregaban los papeles y les daban cita para hacer un examen otro día. Pero resulta que hay un pre-test para ver si te convocan para el otro test. 

Esperan un rato en una sala donde una mujer afroamericana no para de hacer bromas sobre el test. Se nota que lleva haciendo esto mucho tiempo. Intenta quitarle importancia a la prueba, pero les advierte que si lo fallan no pueden presentarse otra vez hasta dentro de un año. Finalmente, el examen consiste en hacer un pequeño ensayo sobre un tema que te dan. A Ethan le tocan los videojuegos, pero sólo tiene 10 minutos y cree que no le ha salido muy bien. A Elisabet, obviamente sí le ha salido bien. Ya se verá si les llaman o no. La mujer al lado de Ethan lo tiene más chungo. Una de las indicaciones que han dado específicamente es no hacer el ensayo en la cara delantera de la hoja, ¿dónde ha hecho esta mujer el ensayo? En la cara delantera. En fin.

Salen de la ex-casa de Kofi Annan y se van cada uno a su sitio: Elisabet a clase  Ethan a casa. Hoy juega el Madrid y lo va a ver por internet ya que su intento de quedar con Nicolás, el argentino de clase de interpretación se ha chafado. El Madrid, a pesar de su buen comienzo acaba jugando mal y perdiendo el partido. El mismo se alarga tanto que al terminar ya es tarde para salir a grabar, así que Elisabet vuelve a casa. Pasan la tarde trabajando en sus respectivos ordenadores y preparan la cena. Otra vez están agotados, así que se van a dormir. Elisabet tiene que madrugar otra vez al día siguiente. Buenas noches.

domingo, 22 de abril de 2012

Capítulo 28: Lluvia


Clásico viernes neoyorkino. Hay que ir a clase, hay que hacer deporte. Cada uno a lo suyo. Ethan también tiene que terminar de escribir el guión de cómic que le pidieron. Además tiene que planificar un poco otra colaboración que le han pedido. Esta vez se trata de rodar unos exteriores para un corto que se grabó en Madrid, en plató, pero estaba ambientado en Brooklyn.

Después de comer se marcha para encontrarse con Elisabet que sale de clase a las 4.30 pm. Esa tarde han quedado con Lucía, una compañera del doctorado de Ethan. Se encuentran pasadas las cinco en una calle cerca de la escuela de Elisabet y van a tomarse un café a una cafetería cercana. Pasan un buen rato charlando, poniéndose al día de sus vivencias en Nueva York. Lucía también vino con una beca y ya se tiene que ir la semana que viene. Comparten su visión de que la ciudad les ha encantado, y eso que ella ha pasado el invierno aquí.

Lucía ha quedado con una amigo que se une a ellos, aunque no tienen muy claro que hacer. Cuando llega el amigo, de nombre Dan, deciden arriesgarse a ir a un cine al aire libre que han montado cerca del World Trade Center. El riesgo consiste en que el tiempo está  regular, ha chispeado un poco y hay bastantes nubes. No es el clima ideal para ver una película al aire libre, pero pueden ir dando un paseo y si se pone feo siempre pueden hacer otra cosa. Caminan unas cuantas calles guiados por un iPhone hasta que llegan al lugar indicado (Ver foto 1. No, no la hemos hecho nosotros).

El montaje está genial y el lugar es increíble. El sol se va poniendo al otro lado del río mientras una banda de jazz ameniza la fiesta hasta que caiga el sol del todo y dé comienzo la película Los Goonies. Para E&E era más divertido aún porque no habían visto la película. Sus amigos ya la habían visto, pero les acompañan. El único problema es encontrar sitio ya que está bastante lleno. Y también el frío. Aunque aguanta sin llover, una brisa marina no deja de soplar y como cuando salieron de casa hacía calor, ahora no están preparados. Los asientos tampoco son muy cómodos pero la película es entretenida.
Cuando acaba la peli, les entra el hambre. Y de nuevo es dificil decidirse entre tanta cosa rica. Dan (que por cierto es mitad americano/mitad japonés y trabaja en la ONU) parece conocer bastantes sitios. Se decantan por un falafel muy rico y barato. Caminan bastante hasta dar con el sitio pero está lleno. Hay otro local igual en otro sitio. Vuelta a las andadas hasta llegar a un local minúsculo donde la gente pide y come fuera ya que sólo hay 3 mesitas. Pero están de suerte porque cuando llegan una pareja justo se va. Así que disfrutan de falafel y humus por menos de 5 dólares cada uno. El postre será helado de yogurt, cheese cake y cup cakes, dependiendo de la persona. Luego se despiden y cada uno a su casa. El metro va rápido, gracias a Dios.

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El sábado por la mañana se ve eclipsado por un acontecimiento "importantísimo": el Barça - Real Madrid. Después de desayunar tortitas, pasan la mañan escribiendo y buscando un lugar donde ir a ver el partido. Al final eligen el Centro Español, un local donde los españoles se juntan en NYC, incluso intentaron crear un concepto de Little Spain, pero no llegó a cuajar. Quedan con algunos amigos para encontrarse allí y se marchan.

A su llegada, el partido está a punto de empezar. Piden una Estrella Galicia y una Coca-cola y se sientan enfrente de una pantalla de plasma ya que la pantalla gigante con proyector está bastante más solicitada. Ethan se da cuenta rápidamente que la mayoría de camisetas son azulgranas. Una voz atrás suyo le pregunta "¿Scolti, stá ocupat?" (o algo así). Efectivamente están rodeados de catalanes y sus amigos no aparecen hasta casi la segunda parte. Cuando el Madrid marca el gol del triunfo se descubren más madridistas en la sala, especialmente un buen grupo de abuelos madridistas que habían subido del local de abajo porque había mucha gente.


Con el sabor de la victoria en la boca, se despiden de sus amigos porque todos tiene diferentes planes. E&E no saben muy bien que hacer porque si van a casa luego no les va a apetecer volver a salir. Eligen caminar y pasear de aquí para allá. Por el camino ven un partido callejero de baloncesto entre afroamericanos y se encuentran con varios trailers a modo de camerinos. Resulta que en una de las calles aledañas están rodando una serie llamada Californication, con el protagonista de Expediente X: David Duchovny. Se pasan por allí y efectivamente ven al actor descansando entre toma y toma, rodeado de un despliegue espectacular. Aunque hay gente de producción pidiendo que no se queden quietos y que circulen, pueden ver todo el cotarro bastante de cerca. Una producción en toda regla.


Siguen caminando y caminando, cruzan Washington Square y piensan en que sería un buen plan recorrer toda la 5 Avenida, desde su comienzo hasta Central Park. Es un buen trecho, pero como el sol parece acompañarles, se lanzan. De camino se paran de nuevo en Korea Town para tomarse un Bubble Tea, una especie de batido raro pero muy rico. Ven el Empire State, Tiffany's y un montón de edificios emblemáticos, pero acaban destrozados. Se suben al metro y se van a casa donde preparan unos burritos caseros e intentan alquilar una película online, pero esta no se termina de cargar hasta la 1 am. Cuando se quieren dar cuenta son más de las 3 de la mañana... y al día siguiente toca iglesia.


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Con ganas de aplastar el despertador se levantan a duras penas. Hoy no van en coche con Jared y Rhonda porque el primero tiene que trabajar. Tienen que ir más rápido porque hoy han quedado con Pedro que tenía curiosidad por ver como era una reunión evangélica. En el trayecto (que va con retraso, por supuesto) un dominicano de 60 años comienza a contarle su vida a Elisabet primero en inglés y luego en español, cuando se da cuenta que la entiende. Está bastante emocionado.


Se encuetran con Pedro en la puerta de la iglesia. El pobre ha tenido que esperarles bajo la lluvia, que no ha parado desde la noche anterior. Disfrutan del servicio y al salir se dirigen a China Town. Han quedado con algunos amigos para comer Dim Sum, una comida típica china. Cogen un taxi que les acerca bastante pero hay tanto tráfico que tienen que bajarse antes de llegar a su destino y correr bajo la lluvia. Dos de sus amigas ya han llegado y por lo visto, aunque tienen mesa reservada, a los chinos no les gusta que estés sentado en una mesa de 5 si no están todos los comensales.

El sitio es la leche. Parece un salon de bodas para chinos, con sus decoraciones desorbitadas y bizarras. La comida es increíble. Hay muchos chinos comiendo, lo que siempre es muy buena señal. Lo camareros van pasando con carritos llenos con diferentes platos pequeños. Cada mesa va cogiendo lo que quiere y lo apunta en una hoja. Cuando ya has comido suficiente (o más) se llevan la hoja y te dicen lo que debes. Nunca sabes lo que pagas hasta que te traen la cuenta, pero sus amigos ya han estado aquí más veces y les aseguran que no es caro.


Se ponen hasta arriba de Dim Sum por poco dinero, unos 16 dólares cada uno con la propina incluida. La lluvia no cesa y tienen que caminar varias calles hasta la parada de metro. Se van despidiendo de sus amigos por el camino. Al llegar están calados y muy cansados. Elisabet se duerme la siesta hasta que su hermana y su cuñado se conectan para hablar por Skype. Luego Ethan le pide a Elisabet que le corte el pelo. Un buen rato después y sin muchas lágrimas, Elisabet se gradúa con honores en las labores de peluquería marital. Y es que aquí, un corte de pelo barato para hombre cuesta entre 30 y 40 dólares. No señor. Esa tarde de domingo no va a dar para mucho más. Después de cenar y desconectar la alarma de incendios (que se ha puesto a gritar porque no le queda batería) se acuestan. Mañana comienza una nueva semana.

sábado, 21 de abril de 2012

Capítulo 27: 22 dólares y 31 centavos.


Jueves, 19 de abril. Parece un jueves más pero no lo es. Elisabet se levanta temprano porque tiene que estar pronto en clase. Hoy tiene que presentar el "tercer cuarto" de su película. Sólo le queda una semana más de curso para terminar su primer guión de largo. Está siendo un reto escribir tanto, pero lo está disfrutando mucho. Dice que no le importaría que su vida fuera dedicarse a escribir guiones. ¿Por qué no?

Ethan tiene otro proyecto para ese jueves. Una cuenta pendiente consigo mismo y con esta ciudad. Una revancha convocada desde la primera semana que estuvieron en Nueva York. Su arma: una guitarra acústica. Su enemigo: las duras calles de NYC con sus transeúntes impasibles. Ya ha pasado más de un mes desde su frustrante "combate" en el que salió derrotado, la famosa Batalla del Valle del Dólar Solitario. Hoy, eso va a cambiar.

Sobre las 11.30 am Ethan se sube al metro y se dirige a la estación de 14 ST. Consultando con otros estrategas como su amiga Carmen, le dijeron que posiblemente la batalla anterior la había perdido por elegir mal el terreno. Union Square no es el mejor sitio para tocar la guitarra porque la gente está muy dispersa, no tienen porque pasar delante tuyo. Así que le recomiendan un trasbordo enorme de metro entre las líneas L y 1-2-3. En teoría hace falta permiso para tocar en el metro de NYC, pero para un ataque de "guerrilla" sin el refuerzo de amplificación o micrófonos, no cree que le digan nada.

Después de perderse varias veces por las entrañas del metro neoyorkino, Ethan llega al citado pasillo. Desenfunda su arma y comienza a disparar canciones a diestro y siniestro. En realidad sólo tiene preparadas 4 canciones que va rotando en modo loop. Dos en inglés y 2 en español. Sus victimas no tienen escapatoria, tienen que pasar delante suyo y escucharle sí o sí, además tienen que dar algún tipo de veredicto con sus caras, ya que Ethan los mira a los ojos sin piedad.

A los pocos minutos una chica americana que iba con los cascos pasa por delante de él. 20 metros más tarde se da la vuelta sobre sus propios pasos y vuelve. Deja dos monedas de 25 centavos (medio dólar) y dice: "Me encanta esa canción" (La canción era Wonderwall de Oasis). La chica había pasado de largo pero ha tenido que volver. Poco a poco la batalla se va volviendo muy favorable a Ethan, la gente va soltando un dólar por aquí, unas monedas por allí, sonrisas de aprobación por doquier, algún comentario del tipo "¿Cuanto te ha costado la guitarra?"... Una mujer latina se acerca lentamente buscando en su monedero. Deja 10 dólares en la funda de la guitarra. ¿Perdona? ¡Diez dólares! Igual se ha equivocado... Increíble.

Después de una hora tocando y de haber tenido que recoger la pasta una vez (no es plan que parezca que te estás forrando) un ruido de fondo comienza a molestar a Ethan. A los pocos minutos se da cuenta que al final del pasillo otro "guerrillero" está aporreando dos cubos de plástico como si no hubiera un mañana. El ruido es bastante molesto porque los pseudotambores resuenan un montón. En cualquier caso ya ha estado más de una hora y media tocando y cree que ha cumplido su cometido de "quitarse la espinita". Por hoy, es suficiente. Recoge sus bártulos, pasa por delante del otro guerrillero lanzándole una mirada del tipo "¿Y a eso le llamas música? ¡Aficionado!" y se marcha a casa.

Cuando llega, extiende todo su botín sobre la cama y lo cuenta. 22 dólares con 31 centavos. No es tanto y si no llega a ser por la "latina bondadosa" no tendría ni la mitad. ¡Pero ese no es el espíritu! Aquí hay gente que trabaja en bares y no ganan ni 3 dólares la hora (viven de las propinas, por eso es tan importante darlas). Cuando Elisabet llega pregunta sin entender nada "¿Y todo este cambio qué hace aquí tirado?". "Ah, eso...", dice Ethan como restándole importancia."Nada, lo que he ganado hoy". Elisabet está súper emocionada porque sabe lo que significa esa pequeña batalla. Así que para celebrarlo se quedan escribiendo un rato en casa y luego se van a comer una barbacoa koreana.


En realidad, el plan de la barbacoa koreana ya lo tenían programado desde la semana anterior cuando conocieron a Soo Kim, la amiga koreana de Pedro. Ella ha organizado este tour gastronómico e internacional. Cuando llegan al restaurante Soo está junto a otra amiga que también trabaja en la ONU. Se llama Lee y es china. Luego llegan Pedro y su hermana Nati, otra chica brasileña que también trabaja en la UN y Yosiko, una japonesa. Así pues, comparten una sabrosa barbacoa koreana con representantes de gran parte de oriente. La comida está muy buena y es muy gracioso ver a Soo hablar en koreano con los camareros mientras todos tratan de hablar en inglés.

Cuando salen, la anfitriona propone ir a tomar un postre típico koreano. Es una especie de helado, con trozos de hielo picado, con gominolas, con frutas... y con sirope de judía roja. Vamos el típico toque de fabada asturiana que le viene bien a cualquier postre... A pesar de lo que pueda parecer está muy bueno. Eso sí, del sirope de judía no conviene abusar. Un toque sí, pero tampoco es bocatti di cardinale.

Mientras saborean este curioso postre, la conversación deriva hacia la Thermomix, el famoso robot de cocina que está tan presente en la vida de E&E puesto que la madre de Ethan se dedica a desarrollar recetas para esta empresa. Pedro y Nati son fans totales del robot así que entre todos intentan explicarles a sus amigas orientales qué es eso de "robot de cocina". Yosiko, la japonesa se había imaginado un robot japonés (con manos, piernas...) que te hace la comida. Eh... no, no va por ahí la cosa. Soo se emociona muchísimo porque dice que ahora por fin podrá casarse ya que ella no tiene ni idea de cocinar y en su cultura es indispensable. Elisabet se muere de la risa cuando utilizan el Iphone de Pedro para poner un video de la madre de Ethan cocinando con la Thermo. "Ohhhh... Ahhhh" exclaman las chicas en una estampa típica de película oriental. "¡Es famosa!" "Tiene que venir a Korea a hacer eso" "Y a China"... Elisabet sigue con su ataque de risa que le dura ya toda la noche.

Se despiden del grupo quedando para alguna otra ocasión, esta vez un brunch chino. Un no parar. Afortunadamente el tren llega pronto así que cuando quieren darse cuenta están en casa teniendo dulces sueños en los que se habla koreano con acento inglés, thermomixes chinas, risas, de todo un poco...

miércoles, 18 de abril de 2012

Capítulo 26: New week


Una nueva semana da comienzo después del ajetreado fin de semana. Elisabet tiene que ir a clase, pero como van a poner una película que ya ha visto, prefiere quedarse en casa escribiendo. Ethan vuelve a ir al parque como cada lunes, miércoles y viernes, para hacer un poco de ejercicio. Cuando llega al parque piensa que desde ese sitio se tienen que ver unas puestas de sol muy bonitas, ya que el parque está en el oeste de Manhattan.

Cuando llega a casa Elisabet sigue escribiendo. Ya lleva más de la mitad de la película escrita y está muy contenta con el resultado. Ethan se pone a hacer la comida. Hoy toca de nuevo pasta. Rico y barato. Disfrutan del manjar viendo algo y planean qué hacer esa tarde. Elisabet busca por internet y encuentra un parque situado detrás de la Biblioteca Nacional llamado Bryant Park. Lo bueno del parque es que pueden ir a escribir con el ordenador porque además hay wifi gratis.

Así que allí se dirigen para pasar la tarde. El famoso parque es más bien un parquecito. En realidad es curioso porque se trata de una explanada de césped del tamaño de un campo de fútbol, pero que no se puede pisar. De este modo, el parque está formado por mesitas, sillas y alguna cafetería. Aunque el césped no es pisable, produce una extraña sensación de paz observar esa inmensa alfombra de hierba inmaculada rodeada de rascacielos. En este remanso de paz pasan un par de horas.


Vuelven pronto a casa porque Ethan ha pensado que pueden ir a cenar al parque donde él va a correr y así ver la puesta de sol. Preparan una ensalada de lentejas y se dirigen hacia su destino dándose cuenta que las distancias son más largas cuando uno no va corriendo. Además el sol va bajando y no quieren perderse el espectáculo. Afortunadamente llegan justo a tiempo para disfrutar de unos 20 minutos de caída de sol.

La vista es espectacular con el sol escondiéndose por el lado de New jersey, tras algunos edificios al otro lado del río. Hay un montón de mesas de madera para poder cenar o merendar, así que se acomodan en una cercana al borde del paseo. Otras parejas y familias tienen una idea similiar, pero hay mucho sitio así que prácticamente están solos. Se oye el ruido de la gente que pasa haciendo running. Curiosamente hay tres chicos haciendo una especie de aeróbic. Lo gracioso es que están siguiendo un vídeo que están viendo en un ordenador portatil que se han llevado al parque. Otros deportistas están haciendo capoeira (un arte marcial brasileño) por otro lado del parque. Se ve que la hora de hacer deporte es más bien esta.


E&E cenan y se quedan a ver las luces nocturnas al otro lado del río. Cuando ya han tenido bastante vista por hoy se dirigen a casa. En realidad es muy pronto porque han cenado a las 20 pm, con la cosa de ver la puesta de sol. A las 12 pm tienen bastante hambre, pero prefieren ver una película y dejar el comer para el desayuno del día siguiente.

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Desayuno en la cama, como no. Las cookies de este país tienen algo especial... están buenísimas. Al café se han ido acostumbrando, aunque no es como el español, ni mucho menos. También se han dado cuenta que aquí la gente no entiende el concepto de tomarse un café. Cuando en España o Argentina dices "Vamos a tomarnos un café" en realidad no te estás refiriendo a "Vamos a ingerir un líquido negro con cafeína". Pero aquí sí. En esta ciudad toman café todo el día pero lo hacen por la calle, corriendo de un lado a otro... No tienen el concepto de sentarse a disfrutar de la charla, siendo el café sólo una excusa. Diferencias.

Durante la mañana no hacen mucho más que escribir, preparar la comida y poco más. Elisabet tiene clase de 4 a 7 pm y Ethan tiene clase de 18.30 a 21.30. Elisabet se marcha. Ethan iba a ir a ver el partido del Madrid contra el Bayern en el mismo sitio que vio el partido anterior, pero al final por no ir y quedarse 2 horas sin hacer nada por allí, decide verlo en internet. Al final se siente aliviado por no haber ido al bar para ver a su equipo jugando tan mal.

Ethan decide tocar un poco la guitarra antes de irse. Cuando ya le queda poco para marcharse aparece Jason. Éste se emociona al oír la guitarra y va rápidamente a por unos bongos para sumarse a la tocata... Ethan le explica que tiene que irse, pero como lo ve tan emocionado decide quedarse un rato más y toca la canción "Wonderwall" que es la única que sabe que Jason va a conocer. En realidad Jason no se la sabe muy bien así que Ethan es el que lleva la voz cantante (nunca mejor dicho) mientras su compañero se va sumando a las palabras que va reconociendo al mismo tiempo que aporrea con entusiasmo unos minibongos. Una imagen verdaderamente divertida. Antes de marcharse Jason promete que se va a aprender la letra para acompañarle mejor la próxima vez. Gran tipo.

Ethan está un poco preocupado porque su compañero Justin no le envió la escena que tenían que prepar para esta semana hasta el viernes o el sábado. Aunque se trata de una escena corta, no es fácil porque tienen que añadir "actividades" que hacer mientras dicen sus lineas. Por ejemplo ver el móvil, apuntar algo... hasta seis actividades en la misma escena. La clase es un poco aburrida, la verdad. La gente no entiende el concepto de seleccionar escenas "cortas" y algunos no se saben bien su texto, así que se avanza poco. Nicolás ya le ha confesado a Ethan que el curso no le ha gustado mucho. Ethan cree que para ser lo primero que hace en EEUU no está mal, pero sí, es un poco básico.

Cuando le toca hacer su escena (son los penúltimos) todo va más o menos bien hasta que Ethan se traba con una frase y no logra recordar su texto. Vaya, para 4 frases que tenía, se olvida. Un poco desanimado pero con la firme propuesta de aprenderse la siguiente escena mucho mejor, parte de vuelta a casa. La semana siguiente le toca con Tommy, quien le propone hacer una escena de alguna película de Bardem, ya que según Tommy, Ethan se da un aire a dicho actor español, "En los pómluos o algo así". Vale Tommy, lo que tú digas. En cualquier caso, es uno de los tíos más simpáticos de la clase, así que seguro que va a ser divertido.

Esta vez Ethan no se pierde por lo que a las 9.20 pm está en casa. Piden comida mexicana sin venir a cuento. Ya son casi dos semanas sin comer nada de Jesus Tacos y eso no puede ser. Se equivocan con el pedido y les traen dos bandejas de nachos y un burrito (en vez de 1 y 1). Se guardan unos nachos para otro día y a disfrutar viendo Alguien voló sobre el nido del cuco, pensando que era una película de miedo o suspense, pero no. Aún así estaba muy bien. Sin más, se van a dormir.

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Miércoles. Elisabet madruga mucho. Hoy le toca clase de 9.30 a 4.30. Una buena paliza. Ethan por su parte se levanta algo más tarde y vuelve a su parque preferido. Una vez en casa se come la pasta que sobró del otro día y lo que sobró del burrito la noche anterior. Es increíble pero este tipo de comidas están casi mejor al día siguiente que el mismo día. Una delicia. Después de comer todavía hace un poco más de ejercicio en casa, siguiendo unos vídeos de internet.

Hoy juega el Barça y también puede verlo por internet. Elisabet llega sobre las 4.30 y suben a la azotea para escribir allí. Aunque está nublado y amenaza lluvia, no hace frío y se está muy bien. Es una gozada porder pasar estos ratos. Aunque es un rato breve porque empieza a lloviznar a la media hora de estar allí. Bajan a casa para seguir escribiendo y tocando la guitarra. En un rato probablemente cenarán, verán algo en la tele y se irán a dormir. El jueves, será otro día.


lunes, 16 de abril de 2012

Capítulo 25: Some activities...


Sábado por la mañana, E&E no tienen tiempo para dormirse en los laureles ya que tienen entradas para ir al Carnegie Hall, el famoso treatro neoyorkino donde tocaron The Beatles, Sinatra y todos los grandes artistas de nuestro tiempo.

En un principio creían que iban a ver un espectáculo sobre bandas sonoras de cine donde se iba a interpretar en directo la música de películas como Star Wars, Regreso al Futuro... Desafortunadamente, cuando Elisabet confirmó la compra de las entradas por 9 dólares cada una, se dio cuenta de que en realidad había comprado entradas para un especial con la música de los teleñecos. A pesar de la equivoación, seguía siendo una oportunidad para ir al Carnegie Hall por poco más de 5€ cada uno.

Al llegar y superar el vértigo inicial (están casi en las últimas filas) disfrutan de un concierto bastante entretenido, aunque el sistema audiovisual del teatro no es el mejor para un espectáculo de estas características. Allí estaban la rana gustavo, peggie y todos los míticos personajes, pero hacía falta un catalejo para poder ver algo. No obstante la música y el maestro de ceremonias están muy bien.


Al salir caminan un rato por Times Square, ya que casi no han pasado por esta zona. Los carteles y juegos de luces siguen siendo impresionantes aún a plena luz del día. Al llegar a casa comen la pizza que había sobrado del jueves y deciden salir otra vez para aprovechar el magnífico día. Antes de salir contactan con un amigo español, Pedro, que conocieron en la fiesta de Rafaella del primer fin de semana en NYC. Resulta que Pedro está con una amiga coreana en Central Park, así que se reunen allí.

Deciden ir en autobus aunque sea más lento porque les deja más cerca de la zona donde han quedado y además porque es un delito meterse en el metro con el día que hace. Un rato después de llegar al parque se encuentran con Pedro y con Kim. Ambos llevan bastantes años en Nueva York y se conocieron trabajando en la ONU. E&E han conocido ya a varios españoles que trabajan en este lugar, aunque ninguno llevaba tanto tiempo como ellos. Pasan el resto de la tarde en el parque contándose sus vidas hasta que empieza a hacer un poco de frío. Kim se ha tenido que ir porque había quedado, pero otra amiga de Pedro, Mari (esta vez italiana, también ex de la ONU), se une a ellos para tomar un café.


Es increíble la cantidad de gente que se puede llegar a conocer en esta ciudad. El café mocca les sabe a gloria resguardados del repentino cambio de clima, que ha pasado de soleado a nublado y frío. Mari se despide también porque ha quedado en cuidar a la hija de una amiga por esa noche, así que los tres mosqueteros que han sobrevivido a la tarde del sábado deciden ir a cenar algo bueno, bonito y barato.

La opción elegida es una hamburguesa, pero en el otro lado de la ciudad, exactamente en la hamburguesería Five Guys. Según Pedro estas son unas de las mejores hamburguesas de la ciudad y efectivamente tiene razón. Con la barriga llena se pasan por un bar que les han recomendado mucho, el Fat Cat.


La particularidad de dicho bar es que hay un montón de mesas de billar, ping pong, futbolín y un juego raro tipo curling pero de mesa. El sitio les encanta y se prometen volver algún otro día para jugar a algo. Esta vez solo disfrutan de una cerveza y de escuchar a una banda de jazz tocando en directo. Lo que no disfrutan tanto es cuando un tío con una melopea bastante importante se sienta a unos cuantos metros suyos y empieza a vomitar hasta la primera papilla. La novia del sujeto vomitador también va "fina mandarina", por lo que se cae al suelo cuando intenta ayudar a su pareja. Los amigos les ayudan a levantarse, limpian al sujeto y... siguen jugando. No obstante la gente de seguridad viene en seguida a limpiar y hacerse cargo de la situación ya que no es una escena muy común en este sitio. No es un lugar tanto para beber, sino más para venir a jugar con los colegas. Además te dejan comprar la cena en cualquier lugar de fuera y meterla al bar para comértela allí. Eso mola mucho, aunque se alegran de no haber tenido esa idea justo ese día. La cena no les habría sentado tan bien gracias al sujeto.


Una vez que han hablado de lo divino y lo humano durante unas horas se van a casa. Al día siguiente es un día importante para Ethan... Afortunadamente y sin que sirva de precedente el metro pasa rápido y llegan relativamente pronto a casa. En el metro, la nota simpática la pone un asiático que literalmente se duerme de pie abrazado a una barra del vagón. Los viajeros intentan contener la risa cuando el durmiente está a punto de ceder a la gravedad finalizando así una postura imposible.

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Domingo, 8.30 am. El despertador del móvil irrumpe el sueño de Ethan sin piedad. A la ducha entre legañas y a hacerse el café. ¡Hoy es el primer día en que va a participar en un proyecto audiovisual y neoyorkino! Por eso, el madrugón merece la pena. Aunque los dos donuts domingueros de camino al lugar donde tiene que "rodar", no se los quita nadie.


El proyecto en el que va a participar se llama Zoetropya (www.zoetropya.com). Es una iniciativa muy novedosa que mezcla cómic, fotografía y webseries. Su amiga Carmen lleva este proyecto junto a otros españoles que han ido conociendo aquí. La historia transcurre en un mundo de robots, donde los humanos se han extinguido. Ethan interpreta a un robot camorrista, una especie de punk, que molesta a otro robot inferior y que el protagonista debe salvar. No se trata por tanto de un rodaje de vídeo o película, sino más bien de una sesión de fotos. Aún así se divierte mucho y es su primer proyecto en Nueva York, así que está muy contento.

Ethan sale corriendo del rodaje para ver si llega a la iglesia, pero cuando se encuentra con Jared y Elisabet estos están saliendo por la puerta. El servicio ha estado bien, según cuenta Elisabet, aunque esta vez no estaba el pastor ex-jugador de hockey hielo. Una pena. Pero para "suerte" de Ethan, ha llegado a punto para ir a la mega tienda donde compró Elisabet la otra vez. Yuju.

Pasan a buscar a Rhonda y se dirigen al palacio de las compras donde intentan ser lo más rápidos posible ya que les han invitado a una barbacoa en Brooklyn a las tres. El sitio de compras se llama CosCo y es la pesadilla de cualquier persona a la que no le guste hacer compras. Además todo es exageradamente grande. Si quieres comprar papel higiénico puedes comprar 36 o 48 rollos. Demasiado papel higiénico. Casi todo es así excepto algunas cosas que tienen medidas más normales. Ethan escucha como dos americanos que se cruzan se saludan y cuando se despiden dicen: Happy Shopping! (¡Felices Compras!). En fin.

Obviamente, sobre las 3 están llegando a su departamento, con el tiempo justo para dejar las compras y salir pitando para Brooklyn. De nuevo Manuela y Derrick han invitado a varios de los colegas de clase de guión así que se juntan con Lottie, Andrea y Shady. No habían empezado a comer más que los aperitivos, así que cuando llegan E&E, sobre las 4 pm, da comienzo la comida de forma oficial. Carne, guacamole, sangría, zumo de cebada... todo muy, muy rico.


Al terminar los postres casi no pueden moverse. Una pareja brasileña amiga de Manuela se une a la fiesta. Un rato más de risas y charla en la casa y salen a buscar algún bar cercano. A tomar algo, ya que "casi" no han comido ni bebido nada. Cri cri. Andrea se despide del grupo que elige un bar llamado 61 (porque está en el número 61 de una calle, no muy originales, la verdad). Pero el sitio es genial y la pareja brasileña, al igual que el resto, son muy simpáticos y agradables.

Cuando ya se han cansado se marchan a dar un paseo por el promenade, algo así como un paseo al lado del río, cerca del puente de Brooklyn. Las luces nocturnas de Manhattan los deja embobados durante unos minutos. Es exactamente como las películas. No mucho más tarde comienzan el camino a casa junto a la pareja brasileña que también va en su dirección. Un gran fin de semana para no tener casi nada planeado...

domingo, 15 de abril de 2012

Capítulo 24: Friends!


El jueves también iba a ser un día bastante normal en la vida de E&E. Cosas típicas como ir a clase y pasar el día en el piso. Ethan está escribiendo un guión para un cómic que le han pedido y le está ocupando bastante tiempo. Es una historia breve que se desarrolla con la guerra de Vietnam como contexto, por lo que hay que estudiar un poco de historia para no liarla mucho.

Ambos pasan la mañana con sus respectivos quehaceres hasta la hora de comer, cuando se conectan a skype para hablar con varias personas. Al final, entre unos y otros se tiran más de dos horas pegados al ordenador hablando con amigos y familia. Y qué bien sienta... Tras esta provechosa charla de ultramar tienen que ir a comprar algunas cosas porque esa tarde-noche van a venir los compañeros de Elisabet a su casa para cenar y ver una película.

Poco después de la hora señalada van apareciendo por casa, primera Lottie, la compañera inglesa, luego Manuela y Derrick, brasileña y americano respectivamente. Una hora más tarde aparece Shady, quien se había perdido por Harlem. Piden un par de pizzas y ven una de las películas más cutres del género de terror: Paranormal Acivity 3. Mala de narices. Lo peor que le puede pasar a una película de género, intentar dar miedo y acabar dando risa.

A diferencia de la película, la compañía es muy agradable. Al rato de acabar la peli los visitantes se van marchando, esta vez les toca viajar a ellos. E&E sólo viajan del salón a la cama. Mañana más.

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El viernes comienza igual que un día normal, clases, ejercicio y después de comer ver si hay algún plan para la tarde. Ana, la arquitecta que les invitó a la barbacoa la semana pasada les ha propuesto quedar para tomar algo por la tarde. E&E se desplazan hasta Grand St, donde han quedado. Al llegar a la parada de metro con dicho nombre se quedan alucinados. De repente están rodeados de asiáticos, por todas partes. De un momento a otro dejan de ver americanos y sólo se ven asiáticos por todos lados. Efectivamente, sin esperárselo se han bajado en pleno Chinatwon. Es increíble ver todos los carteles en chino, la gente... un cambio total. Les recuerda bastante a su antiguo barrio, concretamente a la calle que va de lavapiés hasta ribera de curtidores.


Se encuentran con Ana en la puerta del bar donde han quedado. Se trata de un local con una decoración un poco rara, con una extraña mezcla de romanticismo y barroco, salpicado por animales disecados. Las bebidas no son caras ya que se encuentran en la famosa happy hour. Se entretienen durante un buen rato bailando música rock y swing de los años 50. Al rato llega Lottie y se une a la fiesta. Cuando ya se han cansado de bailar y les aprieta el hambre, se marchan buscando un sitio para comer.

Una extraña fuerza interior les impulsa a alejarse un poco de Chinatown para comer. Caminan unas cuantas calles hasta que llegan a un sitio donde hacen crepes. Para la tranquilidad de Ethan, también hacen hamburguesas. Si no, habría preferido jugar a la ruleta rusa (china en este caso) con cualquiera de los puestos callejeros de a pequeña China neoyorquina. Todavía no puede entender la costumbre de comer crepes o muffins dulces para cenar. Se ve que en Inglaterra también es algo común porque Lottie está encantada. Aquí la gente vive al límite y se toman un postre o un desayuno para comer. En fin, diferencias.


Unos minutos después devoran sus respectivos platos y se vuelven a subir al gusano metálico que recorre las entrañas de la ciudad, también llamado metro. Una vez más de vuelta a casa. El traqueteo del subterráneo les mece en un apacible entresueño. Ya es hora de llegar a casa y entregarse del todo en los brazos de Morfeo.